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Atención, Pandemonio Incluyendo “Todo esto es WOWWOWWOWWOWWOW, un paseo distraído en torno a lo jazzístico en tiempos de coronavirus” De  pandemónium.  Lugar en que hay mucho ruido y confusión; reunión para hacer el mal. Aplíquese a estas q uinientas cuarenta páginas de sensaciones irreprimibles, arrebatos irrefrenables, delirios, sobresaltos y deslumbramientos repartidos en 3 primeros números editados de forma simultánea, a razón de 140, 204 y 196 por número, respectivamente. A ntes que la pandemia estamos viviendo un pandemonio  A ilton Krenak, líder indígena, ecologista y escritor Pandemonio -el título lo dice todo- bascula entre  la chef d´oeuvre  y la chifladura visionaria de quién antepone lo que de verdad importa a lo que se supone importa. Una empresa titánica erigida en medio del desierto; espacio para la belleza y la provocación –vaya lo uno por lo otro- sobre los virus y los bolsonaros –vaya lo otro por lo uno-; un levántate y anda, un despierta y ponte las pilas. Li
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Viviendo en el lado oscuro de la fuerza (primera parte)   No creas que lo sabes todo sobre Kenny G   Kenny & Miles somewhere, some place (a propósito de los comentarios en FB en torno a la susodicha imagen)   Durante algunos años compaginé mi trabajo como autor anónimo de relatos pornográficos para una acreditada publicación del género, con mis colaboraciones para el diario Ya de la Editorial Católica y la revista femenina Telva, lo que era poner una vela a Dios y otra al diablo, o viceversa. Ello explica que me encontrara aquella tarde sentado en una mesa para dos, bajo la cúpula acrisolada del hotel Palace, en Madrid, compartiendo té y recuerdos con el rey de la música de ascensor, las salas de espera de los consultorios médicos y las grandes superficies comerciales: Kenny G (Kenneth Bruce Gorelick, en su partida de nacimiento). Se me había encomendado la misión de trazar un perfil del artista en la intimidad, su comida preferida, el libro que se llevaría a una is
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Y con este sencillo gesto queda inaugurado mi nuevo blog. Con él, pretendo continuar por el camino abierto por “Tocar la vida”; o sea, que donde termina “Tocar la vida”, el libro, empieza “Tocar la vida”, el blog. Se trata de profundizar en la reivindicación necesaria de la figura del músico de jazz y cuanto le rodea y es consustancial al mismo, siendo que todo ello (el músico y su circunstancia) se haya en peligro de extinción, como se explicita en el subtítulo de ambos, el libro y el blog.  Su contenido (el del blog) vendrá dado por los textos, entrevistas, etc. que, por un motivo u otro, quedaron fuera del montaje final, y otros de nueva factura que tienen que ver con el tema a tratar, empezando por el que sigue, dedicado al pianista Bud Powell. Espero veros por aquí. PD: del viejo “Jazz y otras hierbas” os hablo en la próxima.   Bud Powell, una carta de amor no correspondido “Solo me interesa lo que no entiendo” Harold Bloom (Crítico y teórico literario) Vengo de